Historia del surf en Asturias

En 1902, Jove y Bravo en su libro recién editado «Mitos y supersticiones de Asturias», nos habla del «Espumeru» como: «Un niño gracioso, pequeñito y juguetón … que cabalgaba sobre el filo de las olas revolcándose en la espuma … «.

Este relato puede tener diversas interpretaciones, pero lo cierto es que desde tiempos inmemoriales se practica en nuestras costas la modalidad de «bodysurfing» o «surf» a cuerpo libre, es decir, aprovechar la rompiente de la ola, y con su impulso llegar a la orilla con cuerpo y brazos extendidos, y también braceando velozmente sobre la cresta de la ola en el momento que empieza a romper.
Ahora bien el «surfing» sobre tabla, que es la modalidad más difundida en la actualidad, según estudios arqueológicos, dignos de toda fiabilidad, parecen demostrar que en el Perú, entre los siglos XI y XVI ya era practicado por los incas, pero el descubrimiento como tal actividad náutica fue llevado a cabo en el año 1771 por relatos de marineros ingleses durante sus viajes a la Polinesia. Estas tablas eran utilizadas por los pescadores y a la vez expertos nadadores para llegar mas rápido a las playas.

Posteriormente los propios nativos lo utilizaron como juego y diversión e incluso con intención competitiva.
A finales del siglo XIX se presentó como atracción a los turistas en las playas de las islas Hawai y, a principios del siglo actual, el hawaiano Duke Kahanamoku, campeón olímpico de natación en 1912 y 1920, realiza exhibiciones en Australia y EE.UU., lo que significa el lanzamiento deportivo a nivel mundial de esta modalidad de deporte acuático.
En Europa, es Peter Virtel quien observa las extraordinarias condiciones que para la práctica del del «surf» ofrecían las playas de Biarritz, importa una tabla de EE.UU., difundiendo rápidamente su práctica por todo el continente.
En España, dada su proximidad a la citada playa de Biarritz, que de inmediato se convirtió en punto de concentración de los aficionados a esta modalidad deportiva, se introduce rápidamente por las costas del norte, y por los años cincuenta Jesús Fiochi, que adquiere una gran habilidad sobre la tabla, lo divulga por varias playas de la nación.
En el año 1960 cuando dos nadadores gijoneses; Amador Rodríguez y Felix Cueto, comienzan la práctica formal de esta actividad en la playa de San Lorenzo; acuden a unos Campeonatos de España de Natación celebrados en Santa Cruz de Tenerife varios nadadores del Grupo Cultura Covadonga y allí contactan con el notable surfista Jesús Fiochi quien les asesora e inculca los primeros conocimientos técnicos del surf.
Amador Rodríguez se convierte en el principal promotor de este deporte y su ejemplo es seguido por muchos nadadores gijoneses, especialmente una vez finalizada la temporada de entrenamientos. A los pocos meses cuenta ya con un nutrido grupo de seguidores y se crean los clubes Peñarrubia y una sección de surfing en el Grupo de Cultura Covadonga, ambos en Gijón.
En el año 1967 dos surfistas australianos, Peter y Robert Gulley, se entrenan en Tapia de Casariego y prende la afición en los deportistas de aquella zona.

Antonio Alonso, Diego Méndez, Jose Antonio Iglesias y Tono Santos son los primeros en asimilar su técnica y en 1969 crean el Club Bajamar en aquella localidad veraniega.
En 1970, el Grupo de Cultura Covadonga, de Gijón, celebra su primer Campeonato Social en la playa de San Lorenzo, en el que participan 25 surfistas, resultando ganador Amador Rodríguez en la categoría absoluta seguido de Carlos Caicoya y Agustín Serrano. En la categoría infantil resulta vencedor Julián Román Alvarez y le siguen Fernando Rodríguez y Adolfo Rodríguez.
En este mismo año se lleva a cabo el primer Campeonato de Asturias de forma oficiosa, proclamándose campeón Amador Rodríguez.
En 1971, durante el mes de agosto, se lleva a cabo la segunda Copa de Surf, organizada por el Grupo de Cultura Covadonga, por primera vez puntuable para el Campeonato de España, con participación de varios clubes del norte de la península, resultando ganador Jesús Fiochi seguido se Estanislao Escaurriaga y de Amador Rodríguez.
Asimismo, el 29 de agosto del mismo año (1971) se celebra en Tapia de Casariego una competición puntuable para el Campeonato de España, donde participan representantes de Guipúzcoa, Vizcaya, Santander y Asturias, actuando de jueces dos surfista ingleses y otros dos australianos.
Este interesante campeonato aún se recuerda por su nivel técnico y calidad de los participantes junto con una esmerada organización, que sirvió, a su vez, para fomentar el surf en el occidente asturiano. Los vencedores en las diferentes categorías fueron:

Infantiles: José Riego Méndez (Tapia de Casariego)

Junior: Gonzalo Campa (Santander)

Señor: Jesús Fiochi (Santander)
Destacaron por sus notables actuaciones en esta interesante competición los surfistas asturianos José Alonso Bedia, Victoriano Mon y Tono Alonso Bedia, de Tapia; así como los representantes del Grupo de Cultura Covadonga de Gijón, Román Álvarez Villar y Agustín Serrano.
El surf gana adeptos entre los jóvenes nadadores asturianos de las playas que cuentan con oleaje apropiado en ocasiones y en el año 1972 se vuelven a celebrar pruebas puntuables para el Campeonato de España, una en Gijón y otra en Tapia de Casariego. Con ello se incrementa aún más la afición por este espectacular deporte y surgen nuevas figuras como Agustín Serrano que mantuvo la supremacía en Asturias durante cinco años, llegando a participar en el Campeonato de Europa celebrado en Hossegor (Francia) donde alcanzó el 8º puesto sobre 20 concursantes.
Surge otra brillante figura del surf, el nadador del Grupo de Cultura Covadonga, Román Álvarez, que realiza extraordinarios progresos llegando a dejar definitivamente la natación y alcanzar el Campeonato de España, celebrado en Zumaya en el año 1975, representando al «Goody Spot Club» de Asturias. Se clasifica sexto en el Campeonato de Europa, y en el Campeonato del Mundo celebrado en Biarritz en 1980, finaliza en 15ª posición, sobre un total de casi un centenar de participantes de las mas variadas nacionalidades. Destacan también, por estos años, Luis Fueyo, Jorge Pestaña, Tino Serrano, Luis Ribas, Armando Pérez Sillero, Luis Isaac González, Carlos F. Caicoya y Luis Corsino de la Fuente.
Más tarde surge otro grupo de surfistas que, ya con material más sofisticado al ir renovándose las tablas tanto en medida como en calidad de materiales, experimenta notables progresos técnicos, son entre otros: Ireneo Álvarez, Néstor Martínez, Janel Cabrero, Fernando Montenegro y Román Amondaray. Son deportistas que luchan contra las inclemencias del tiempo a costa de una gran afición, realizan prácticas constantes en Salinas, Ribadesella y la zona del Rinconín en Gijón, lo que origina que en estas zonas surjan nuevos núcleos de aficionados, entre ellos Carlos garcía, que obstentó y mantuvo durante varios años la Delegación federativa de este deporte en Asturias.
Cabe destacar la ola de mas tamaño que se «aprovecho» en Asturias en aquella época, que tenía un gran altura y fue «cabalgada» por Luis Ribas en la playa de San Lorenzo, en el invierno de 1973.
En aquella época comenzaron a evolucionar las tablas que ahora pasaban a medir de 1,80m en adelante y no 3m como en antaño. Además las tablas ya no estaba exclusivamente construidas en madera, sino que se utilizaba principalmente la fibra de vidrio. Rufino Álvarez, Jose Manuel Alonso y Álvaro Fernández crearon en 1983 el primer taller de Asturias denominado «Freezed Bee».
En 1981 se celebra un campeonato provincial, con Salinas como escenario de las eliminatorias y Rodiles de las finales, el día 30 de agosto, participando 30 surfistas: Francisco Sánchez (Avilés), Alfredo Martínez (Gijón) y Arturo Márquez (Avilés), fueron los tres primeros clasificados.
Los días 11 y 12 de agosto se celebran en Salinas los campeonatos provinciales con 32 participantes, resultando vencedores: Natanael Rodríguez (Gijón), en juveniles, y Joaquin Gil (Avilés), en señor. Destacan también en esta modalidad acuática: Fernando Llanos, Roberto González, Alfredo Martínez, Fidel Asprón, Enrique y Antonio Sánchez Loché y Julio Vicente, entre otros. El delegado federativo hasta 1987 fue Alfredo Martínez, de Gijón.
El surf se va perfeccionando y los practicantes utilizan cada vez tablas y trajes apropiados al medio, cada vez mas sofisticados, lo que origina la entrada en este deporte de las casas comerciales interesadas en la promoción de tan apasionante deporte.
En 1985 comienza a celebrarse el «I Campeonato de Surfing Tik», Gran Premio «Tablas» en el que colaboran diversas firmas comerciales, resultando vencedores en esta primera edición Enrique Sánchez Loché en señor, y Fernando Llanos en juveniles, sobre más de treinta concursantes.
En la edición de este importante campeonato en 1986 resulta ganador Natanael Rodríguez (hijo de Amador Rodríguez, pionero de este deporte en Asturias), seguido de Francisco Sánchez y Jesús Trabanco.
Los días 4 y 5 de septiembre de 1987 se lleva acabo quizá la competición más importante celebrada en nuestra provincia, como fue el «III Campeonato Tik» con 44 concursantes sobre un bravo y majestuoso oleaje en la zona del «Casablanca», en la playa de San Lorenzo, ante la presencia de varios miles de espectadores.
La competición tuvo una duración de 8 horas cada jornada, puntuando el «aprovechamiento» de las cinco mejores olas de cada concursante. Resultó vencedor Natanael Rodríguez con 44.5 puntos, seguido de Enrique Sánchez Loché con 43.5 y de Jesús Trabanco con 37 puntos. Los ganadores obtuvieron premios en material deportivo valorados en 80.000 pts al primero, 60.000 pts al segundo clasificado y 40.000 pts al tercero que dan prueba del gran auge que está tomando tan arriesgada modalidad deportiva.
Es importante significar que el surf, , ya desde sus inicios en el siglo XVIII, estuvo rodeado de una aureola de «magia» y espiritualidad. El capitán Cook en 1778, cuando descubrió las islas Hawai, relata que el surf era una práctica reservada a los jefes de las tribus y los ganadores eran admirados y tratados como «dioses» por sus súbditos.
Incluso hoy en día lo arriesgado de la práctica del surf en nuestras costas, donde abundan las rocas, y la necesidad de contar con un mar embravecido que proporcione olas idóneas para «cabalgar» sobre ellas y aprovechar su fuerza natural en un alarde de valentía, equilibrio, dominio de la «tabla» y lógicamente ser un experto nadador, origina que los surfistas se vean impregnados de una aureola y tal grado de concentración que los transporta a un mundo diferente, donde el cielo, la creta de la ola y la profundidad del mar les envuelve como seres insignificantes que se van agigantando según se acercan a la orilla una vez que han triunfado sobre su indómito aliado.
Prueba de lo expresado es la diaria manifestación que se produce en la «Escalera 10» de la playa de San Lorenzo, donde la concentración de surfistas con sus tablas, sus coches y su peculiar estilo le han dado un aire especial que tal parece nos encontramos en una playa del mas puro estilo «hawaiano».
Fuente: Historia de los Deportes del Mar. Janel Cuesta. 1988.

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